Absceso faríngeo

Un absceso es una acumulación de pus, o glóbulos blancos muertos, que se desarrolla después de que una infección se ha producido en ciertas áreas del cuerpo. Cuando se ve en la faringe, o la parte de atrás de la garganta, esta condición se llama un absceso faríngeo.

Síntomas

Un absceso faríngeo suele ir acompañado de dolor de garganta fuerte, hinchazón del cuello y los ganglios linfáticos, rigidez del cuello, e inflamación de la faringe.

Los pacientes con abscesos faríngeos a menudo sufren de dolor en el cuello o la mandíbula, desarrollan de una masa o tejido blando en el área afectada, tienen una voz apagada y desarrollan una tendencia a babear. También se suele observar dificultad para respirar, dolor de cabeza, fiebre y dolor de garganta.

Causas

A menudo el absceso faríngeo es causado por una infección bacteriana que se inicia en las amígdalas, la nariz y las glándulas salivales. Las infecciones dentales también pueden conducir a esta condición.

Un trauma en el área del tracto respiratorio superior también puede resultar en la formación de abscesos de la faringe. Los objetos afilados o incluso alimentos sólidos pueden quedar atascados en la garganta, causar lesiones y dar lugar a la acumulación de pus en el área. Esto es especialmente común en los niños.

A veces, los procedimientos médicos también pueden resultar en el desarrollo de un absceso faríngeo. Estos incluyen la inserción de sondas de alimentación, cirugía en la cabeza y área del cuello, endoscopia, y procedimientos dentales como la extracción de dientes, entre muchos otros. La endoscopia es un procedimiento en el cual se inserta un tubo delgado con una cámara y otros dispositivos en la garganta para la evaluación de anormalidades en el esófago y la laringe.

Otros factores que pueden contribuir a la formación de abscesos faríngeos son una mala higiene bucal, disfunción inmune, etc.

Complicaciones

Cuando no se trata rápidamente, esta condición puede llevar a varias complicaciones. Estos incluyen la parálisis de las cuerdas vocales, sangrado en el oído, la boca o la nariz, y la ruptura de la arteria carótida, un vaso sanguíneo en el cuello que transporta la sangre oxigenada al cerebro.

Tratamiento

El tratamiento de un absceso faríngeo a menudo implica el uso de medicamentos contra el dolor y antibióticos para aliviar el dolor y combatir la infección, respectivamente.

Algunos pacientes pueden recibir terapia de oxígeno en los casos en que las vías respiratorias inflamadas ha progresado en dificultad para respirar. Los líquidos intravenosos también se dan generalmente a los pacientes que tienen dificultades para tragar los alimentos debido a su garganta hinchada. La cirugía también se puede realizar para extraer o drenar la pus.

Prevención

La formación de absceso faríngeo se puede prevenir mediante el tratamiento inmediato de las infecciones que se producen en el tracto respiratorio. El masticar los alimentos adecuadamente antes de tragar puede ayudar a prevenir lesiones en la garganta. El mantenimiento de una buena higiene oral es también una importante medida preventiva.